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viernes, 8 de mayo de 2015

Activista Nestora Salgado inicia huelga de hambre

Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | México, DF

Sin sentencia y ante la irresolución del juicio en su contra por los supuestos delitos de secuestro y secuestro agravado, la activista y ex coordinadora de la Policía Comunitaria (PC) de Olinalá, en el estado de Guerrero, Nestora Salgado García, comenzó desde este martes 5 de mayo una huelga de hambre en protesta por su injusto encarcelamiento.

“Ella dice que prefiere morir a que la siga pisoteando el gobierno allá adentro”, dijo a Cimacnoticias Cleotilde Salgado, hermana de la activista presa desde agosto de 2013 en un penal de alta seguridad en Tepic, capital del estado de Nayarit.

De acuerdo con la familia de Nestora, ella está presa porque como comandanta de la PC trabajó contra el crimen organizado y la corrupción municipal, lo que le valió ser acusada penalmente de secuestro, secuestro agravado y delincuencia organizada.

A fin de no afectar la salud de la activista, Cleotilde Salgado informó que la Secretaría General de Gobierno de Guerrero ya solicitó que Nestora sea trasladada al Centro Femenil de Readaptación Social de Tepepan, al sur de la Ciudad de México, pero aún no hay respuesta de la petición.   

Cleotilde recordó que el pasado 28 de enero la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió medidas cautelares a favor de Nestora, pero hasta ahora las autoridades mexicanas no han implementado acciones para proteger su seguridad y salud.

La CIDH consideró que la información que recibió demostraba que Nestora se encontraba en una situación de gravedad y urgencia, puesto que su vida e integridad personal estarían en riesgo, por lo que pidió que se garantizara su salud.

Desde que fue recluida –de acuerdo con lo reportado por su familia–, Nestora no tiene acceso a los medicamentos necesarios para atender las secuelas de un accidente automovilístico que hace varios años le dejó una neuropatía en las cervicales, pero el personal médico de la prisión asegura que ella no padece dolores.

Incluso Cleotilde fue informada de que le harían exámenes psicológicos a Nestora para comprobar que sus padecimientos físicos no existían. Además la hermana de la activista dijo que el caso no tienen ningún avance jurídico, pese a que en enero el gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez, solicitó al fiscal general de la entidad, Miguel Ángel Godínez Muñoz, el desistimiento de la acción penal contra la comandanta.

Y es que en su momento el fiscal respondió que no era tema de desistimiento, sino que se trataba de un proceso penal, afirmó Cleotilde Salgado.

A decir de su defensa legal, Nestora, originaria de Guerrero pero con ciudadanía estadounidense, fue criminalizada por arrestar al síndico de su pueblo, Armando Patrón Jiménez, acusado de cometer abigeato (robo de ganado) y estar presuntamente involucrado en el asesinato de dos ganaderos de la región.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Exceso de violencia de SSPDF contra activistas e informadoras

Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Cimacnoticias | México, DF

Pese al llamado de grupos civiles para que el Estado mexicano garantice el libre ejercicio de la protesta social, activistas y comunicadoras denunciaron que fueron agredidas por policías del Distrito Federal, durante la marcha pacífica del pasado lunes 1 de diciembre en esta capital.

Este lunes, miles de personas volvieron a manifestarse –esta ocasión del Zócalo capitalino al Ángel de la Independencia– para repudiar la actuación de Enrique Peña Nieto al cumplirse dos años de su gobierno, y en demanda de la aparición con vida de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero.

No obstante, como sucedió durante la marcha del pasado 20 de noviembre, la protesta fue nuevamente criminalizada y reprimida con actos de violencia por parte de la policía capitalina.

Mujeres que participaron en la movilización, para protestar de manera pacífica o documentar la marcha, fueron agredidas e intimidadas.

Karla Ríos, de 26 años de edad e integrante de la organización Espacio de Acción Libre Marabunta (quien es voluntaria de la organización y acudió como observadora), dijo en entrevista que al término de la marcha, cientos de policías capitalinos arremetieron contra de ella, sus compañeros y un contingente de menos de 20 adolescentes que se dirigían a sus casas.

En la agresión, las y los manifestantes fueron “encapsulados” (rodeados) por los agentes, y luego ella fue golpeada en una rodilla con el escudo de un granadero; además, un elemento de seguridad escupió en su mochila y la insultó repetidas veces.

Karla también narró que otras de sus compañeras, quienes se quedaron con otros contingentes brindando auxilio, fueron insultadas por los policías. 

Además, la comunicadora Verónica Galicia, del medio independiente La Voladora Radio y quien participó en la marcha para reportear, relató en entrevista que fue “encapsulada” junto a dos de sus compañeros y otros manifestantes, fue empujada al piso con un escudo y luego le arrebataron su cámara fotográfica.

Ayer, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) informó que al finalizar la marcha elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del DF “encapsularon” a grupos de personas, entre los que estaban manifestantes pacíficos y representantes de medios de comunicación.

La CDHDF abrió una investigación de oficio para documentar si las acciones implementadas por la autoridad policial constituyen violaciones a los Derechos Humanos, a las libertades de expresión y manifestación.

Además solicitará una reunión con el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, para presentar las constancias de los abusos policiales y pedir que esta actuación se modifique.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Historias de violencia contra las mujeres

Vivian Martínez Vinzoneo
horasextra.mx

1. Tenía apenas tres añitos y ya enfrentaba una dura vida de violencia junto a sus padres. Después de lo que se presume fue una severa golpiza, la menor (de quien se han omitido sus generales en la prensa) ingresó al Centro de Especialidades Médicas “Doctor Rafael Lucio” de Xalapa. Ahí murió el domingo 18 de noviembre. Había sufrido un traumatismo craneoencefálico.

Se le practicó una necropsia, dado que las autoridades médicas se dieron cuenta de que este caso no era un accidente doméstico más. A pesar de que sus padres, quienes fueron los que la llevaron desde su casa en Banderilla hasta la sala de urgencias, explicaron que se les había caído accidentalmente de las escaleras, los médicos encontraron muchos más golpes, unos más antiguos que otros.

2. A los 12 años de edad su padre y su tío abuelo la violaban sistemáticamente.  Su maestro de quinto grado de primaria se dio cuenta del monstruoso crimen que cometían con ella y lo denunció ante el DIF Estatal. Aunque ya están presos sus agresores, ella quedó embarazada y, por lo avanzado de su estado (tenía 28 semanas al momento en que se supo la noticia) tendrá que llevarlo a término.

El organismo asistencial se hizo cargo de la menor y le ha dado albergue en sus instalaciones en Xalapa, además de la necesaria atención médica y psicológica. Ella es originaria del poblado de Chichicaxtle, en el municipio de Puente Nacional, Veracruz.

3. De ella no se sabe casi nada, sólo que es niña y vivía en Coatepec. Se sabe también que su abuela, para educarla, le quemaba las manos en la estufa. El DIF Estatal, que también se hizo cargo cuando alguien denunció el caso, ha establecido que la abuela no actuó con dolo ni de mala fe, sino que lo hizo por ignorancia.

***

Luego de que el director general del DIF Estatal, Juan Antonio Nemi Dib, sacara a la luz pública estos tres casos, se buscó la opinión del Observatorio de Género y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, que en estos días entrega sus reconocimientos Tonemian Cihuameh a ciudadanas comprometidas con el avance de los derechos humanos, la construcción de la igualdad sustantiva y la erradicación de la violencia contra las mujeres y niñas, además de que conmemora el 25 de este mes el Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres.

El organismo pide que en el caso número uno se tipifique el delito de feminicidio. Al clasificar un asesinato como feminicidio – explican las integrantes del colectivo – por ley se activa el protocolo especializado en la investigación de estos delitos, lo cual es sumamente importante para el acceso a la justicia de las víctimas.

Existe el temor por parte de esta agrupación de que la Procuraduría de Justicia de Veracruz (PGJE) lo clasifique, cuando mucho, como homicidio doloso. Y es que, explica Mayela García Ramírez en conferencia de prensa, la fiscalía veracruzana está cometiendo estos errores en la tipificación de los asesinatos de mujeres, quizá por falta de capacitación adecuada de los ministerios públicos, quizá por otras causas.

De acuerdo con lo informado por García Ramírez, la PGJE, a petición del Observatorio, entregó mediante el sistema de información Infomex los datos de 36 feminicidios, así como de 148 homicidios dolosos. Lo que quiere decir que de 184 mujeres victimadas en Veracruz en lo que va de 2012, sólo 36 tuvieron el protocolo indicado, mientras que las otras 148 han sido dejadas fuera del mismo.

En el caso número dos, el de la menor violada por su padre y su tío abuelo, el Observatorio pide una especial atención por parte del DIF Estatal con perspectiva de género, es decir, reconociendo cuáles son las circunstancias en las que vivía esa menor, que seguramente estaba en total indefensión.

Mayela García Ramírez y Yadira Hidalgo dan a conocer que la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las Mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés) emitió en el pasado mes de julio dos recomendaciones al Estado mexicano y específicamente al estado de Veracruz. La primera tiene que ver con las “imprecisiones en los procedimientos para registrar y documentar los asesinatos de mujeres, mismas que socavan la investigación rigurosa de los casos, impiden que los familiares de las víctimas sean notificados prontamente y cancelan una evaluación más completa y confiable del feminicidio”.

La segunda recomendación establece que hay un creciente número de desapariciones forzadas de mujeres y niñas en varios estados, entre ellos Veracruz, y que éstas no constituyen un delito en sus códigos penales locales; además de que al comité de la CEDAW “le preocupa la falta de un registro oficial consistente de desapariciones y la lenta o falta total de activación por las autoridades de los protocolos existentes en la búsqueda de las niñas y las mujeres.”

Y es que la PGJE, de nuevo mediante el sistema Infomex, entregó al Observatorio de Género y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres el registro de desapariciones forzadas de niñas y mujeres en 2012, en donde Xalapa aparece con cero casos, cosa que es altamente improbable, dice el Observatorio, porque en 2010 en esta misma ciudad se registraron 90 casos, y en 2009, 73 casos. Además, la Procuraduría General de la República da a conocer que sí tiene registrados 22 casos de mujeres y niñas desaparecidas en Xalapa en lo que va de 2012.

Y es que en Xalapa, verdaderamente, estamos a ciegas en este tema. La regidora décimo primera del Ayuntamiento capitalino, Teresa Bernal Velásquez, integrante de la Comisión Edilicia de Equidad y Género, ha advertido que a la fecha, a casi dos años de gobierno municipal, aún no se cuenta con un diagnóstico de la situación de las mujeres en el municipio. Que de manera suelta se han atendido quejas de xalapeñas por violencia laboral, psicológica, sexual y hasta obstétrica, pero que ni la autoridad y mucho menos el Instituto Municipal de las Mujeres han puesto manos a la obra para atender y prevenir, como parte de una política pública bien establecida, la violencia contra las mujeres.

Hay una mera atención cosmética del tema, evidencia la edil.

@VivianMartinezV

martes, 25 de noviembre de 2014

Violencia vía internet pretende silenciar a las mujeres

Cimacnoticias
México, DF

La violencia de género restringe la libertad de expresión, sobre todo en el uso del internet, donde la violencia es una amenaza real para mujeres y niñas, quienes se enfrentan a un tipo de agresión “sexualizada”, que tiene como fin que la población femenina se sienta “aislada y sola”.

Como parte de los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género (25 de noviembre al 10 de diciembre), y para identificar y detener las formas que limitan la libertad de expresión de las mujeres en internet, la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) lanzó la campaña virtual “¡Dominemos la tecnología!”.

El objetivo es invitar a la población femenina a debatir sobre la violación del Derecho Humano (DH) a la libertad de expresión, mediante su participación en redes sociales.

En un comunicado, la APC explicó que el internet se está convirtiendo en una red pública cada vez más importante, y la violencia es una amenaza real que se ejerce mediante una estrategia para “reducir nuestra capacidad (de las mujeres) de participar y definir el espacio (virtual)”.

Agregó que cuanto más visibles son las mujeres en línea, “más abuso enfrentamos”. Y cuanto más conectadas digitalmente están, más grande es el riesgo.

Puso como ejemplo de esta violencia a los extraños que tuitean amenazas y a las parejas sentimentales que monitorean las llamadas hechas con el celular. “El objetivo es silenciarnos y controlarnos. Además, a menudo este tipo de violencia es sexualizada y tiene como objetivo hacer que nos sintamos aisladas y solas”.

La APC señaló que el ejercicio del derecho a la libertad de expresión es fundamental para acabar con la violencia y promover otros derechos. “Sólo podemos crear un cambio si alzamos nuestra voz, haciéndola visible, intercambiando información y construyendo la solidaridad a través de la comunicación”.

“¡Dominemos la tecnología!” invitó a las mujeres a que durante los 16 días de activismo replanteen –mediante diferentes acciones– el debate sobre la violencia contra las mujeres como una violación al DH a la libertad de expresión. Como primer punto llamó a las mujeres a documentar la manera en que se utiliza la violencia como una estrategia para silenciar.

Explicó que se puede utilizar el teléfono móvil para entrevistar a mujeres y niñas acerca de qué, cuándo y cómo son silenciadas a través de la violencia. Los testimonios deben ser compartidos en redes sociales y etiquetados con el hashtag #dominemoslastic.

El próximo 29 de noviembre se prevé una conmemoración por las defensoras de DH que se ven silenciadas por medio de diversas tácticas de violencia, entre ellas la eliminación de sus canales de comunicación. Habrá mensajes digitales de solidaridad, para unir  “nuestras voces a su resistencia a quedarse calladas”.

“Bloguea tu historia, chatea con nosotras en Twitter @dominemoslastic o escribe tus propios 10 consejos para desafiar la violencia y exigir comunicaciones seguras y etiquétanos”, convocó la APC.

“¡Dominemos la tecnología!” se creó en 2006 con la participación de más de 150 mujeres de diferentes partes del mundo, que abogan por la comunicación en línea para lograr un cambio social y el empoderamiento de las mujeres con el uso de las tecnologías de la información y la comunicación.

Fundada en 1990, la APC es una asociación sin fines de lucro de más de cinco docenas de redes de miembros y socios en todo el mundo, con el compromiso de asegurar que internet sirva a los intereses y necesidades de la sociedad civil global, según se informa en su página web.

viernes, 10 de octubre de 2014

Veracruz, segundo estado más peligroso para mujeres que ejercen el periodismo


Opción de Veracruz Virtual
Xalapa, Ver. 


Veracruz se ha colocado como el segundo estado con un mayor número de agresiones en contra de mujeres periodistas, dijo la directora de la asociación Comunicación e Información de la Mujer (Cimac), Lucía Lagunes Huerta.
Durante la presentación del informe “Impunidad, violencia contra mujeres periodistas”, que se llevó a cabo en la sede del Colegio de Veracruz (Colver), dijo que en los últimos años las agresiones se han triplicado y que únicamente en lo que va de 2014 se sabe de 14 periodistas veracruzanas han sufrido agresiones.
Dijo que la impunidad ante este tipo de delitos permite que las puertas se abran para que las agresiones continúen en agravio de las mujeres periodistas.
Manifestó que la violencia de género se ha convertido en un instrumento político para tratar de silenciar a las periodistas.
Aseguró que la falta de condiciones de seguridad para denunciar las agresiones ocasiona que exista un subregistro de las agresiones registradas, lo que impide que todos los casos reales sean atendidos.
Retomó el caso del homicidio Regina Martínez Pérez y acusó a las autoridades por realizar un trato sexista en la investigación y calificar el crimen como pasional, a pesar de que esa categoría no se encuentra contemplada en ningún código penal.
Citó que en los 11 años la espiral de la violencia en contra de las mujeres periodistas de todo el país multiplicado 90 veces más a causa del trabajo profesional que realizan diariamente.
Agregó que en 2002 sólo se contaba con dos mujeres periodistas que habían denunciado violencia por motivo de su profesión en el país y que a la fecha suman 187 agraviadas.
También habló de las comisiones enfocadas a la protección de periodistas y dijo que estas organizaciones tienen una deuda enorme con quienes se dedican a esta profesión u oficio, pues precisó que a pesar de las agresiones que han sido denunciadas los responsables no están en la cárcel.
Reiteró que impunidad en agravio de periodistas sigue latente y que mientras esta situación no sea controlada seguirá la puerta abierta a la repetición y a la injusticia con la posibilidad de que las mujeres sean agredidas por su trabajo profesional como comunicadoras.
Señaló que se requiere de una mayor unión entre el gremio de mujeres periodistas, pues dijo que entre más solas se encuentren el riesgo de sufrir alguna agresiones más alto.
En otro orden de ideas, manifestó que la CIMAC realiza una encuesta de condiciones laborales de los periodistas para conocer sus situaciones laborales.
Como ejemplo, citó, el salario de los periodistas en 2008 era de 300 dólares al mes con jornadas laborales de 14 a 18 horas y un día de descanso, lo que obliga a buscar mecanismos que ayuden a mejorar este tipo de situaciones.

lunes, 4 de agosto de 2014

Víctima de violencia obstétrica lleva 13 años en espera de justicia

Anaiz Zamora Márquez
CIMAC


Desde hace 13 años Irene Cruz Zúñiga, mujer oaxaqueña de origen mixteco, vive postrada en una cama.
Una mala práctica médica durante el nacimiento de su hijo Epafrodito la condenó a vivir sin poder moverse y a comunicarse con su familia a base de gemidos y sonidos que hace con su garganta.
Irene es un caso emblemático de morbilidad materna (secuelas en la salud por complicaciones en el parto, embarazo o puerperio), violencia obstétrica, falta de acceso a la justicia y de reparación integral del daño, y vulneración de los derechos sexuales y reproductivos. 
“Cuando mi hermana salió de la casa para aliviarse, alcanzó a voltear y me dijo: ‘luego seguimos platicando’. Tengo 13 años esperando esa plática”, dice a Cimacnoticias Carlos Cruz Zúñiga, sentado en medio de la habitación de adobe que Irene comparte con sus padres y su hermana menor y que al mismo tiempo es comedor, sala y dormitorio.
La familia Cruz Zúñiga vive en Barranca Fiera, una de los parajes que integran la comunidad de Morelos, localidad perteneciente al municipio de Santa Cruz Itundujia, en Oaxaca. El nombre del paraje se debe a una caída de agua ubicada en la localidad, pero bien podría describir la condición de inaccesibilidad a servicios básicos en la que viven sus habitantes.
Con la voz entrecortada, Carlos recuerda que él y su hermana pasaron su infancia jugando entre los árboles, y su juventud dedicada a la pizca de café en los municipios vecinos. Ella se casó a los 25 años de edad y tenía la ilusión de tener una familia grande, su primer y único embarazo ocurrió un año después.
Irene dio seguimiento a su embarazo con las brigadas médicas voluntarias que cada mes visitaban Barranca Fiera. En esos años la comunidad de Morelos, y más aún la colonia, carecían de servicios de salud.
En 2008 se inauguró un Centro de Salud, pero actualmente no atiende emergencias médicas, lo que abre la puerta a que historias como la de Irene se repitan.

PARTO

La noche del 20 de junio de 2001 Irene presentó dolores de parto. Como era la tradición de la comunidad, fue auxiliada por una partera. Pasaron las horas y el producto “no se acomodó”, así que la partera la mandó a la unidad de salud “más cercana”, es decir a dos horas de distancia.
Su entonces esposo, Alberto Núñez Cruz, y sus padres, Enrique Cruz y Maura Zúñiga García, la llevaron a Santa Cruz Itundujia donde la tarde del 21 de junio de ese año no la pudieron atender porque no tenían el equipo necesario para emergencias obstétricas.
“Como no había ambulancia”, una camioneta del municipio llevó a Irene al Hospital Rural del IMSS más cercano, ubicado en el municipio de Tlaxiaco, lo que le implicó dos horas más de camino de terracería.
Finalmente, la madrugada del 22 de junio a Irene le practicaron una cesárea de emergencia. De acuerdo con el expediente médico también se ordenó implantar un dispositivo intrauterino (DIU) sin el consentimiento de Irene o su familia, pues se sabe que ella deseaba tener más hijos.
Hasta la fecha se desconoce si el DIU fue implantado o no, pues no se dio seguimiento ginecológico.
Horas después su esposo, Alberto Núñez, fue informado de que la situación de Irene y su hijo era grave, y sin más información la trasladaron al Hospital Civil de Oaxaca (Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso, ubicado a tres horas de distancia en la capital del estado y perteneciente a los Servicios de Salud de la entidad).
De acuerdo con el expediente médico, Irene salió de Tlaxiaco con un pronóstico de “Glasgow” (escala que evalúa el nivel de conciencia de las personas víctimas de traumatismo craneoencefálico) de “bueno para la vida, malo para la función”.
El Hospital Civil le diagnosticó “encefalopatía hipóxica isquémica”, es decir pérdida total de la movilidad y razonamiento.

CONSECUENCIAS

Doña Maura, mamá de Irene, cuenta a esta agencia que las horas en Tlaxiaco (mientras intervenían a Irene) fueron de incertidumbre, y debido al cansancio de los trayectos ella decidió ir a descansar a casa de unos familiares.
“Me iba a acostar y llegó mi esposo a decirme que Irene estaba mal y que la iban a llevar a Oaxaca, que yo tenía que quedarme a cuidar al bebé”. 
Desde ese momento y hasta la fecha, doña Maura está a cargo de Epafrodito, quien “pasó ocho días en la incubadora. Para que me lo pudiera traer (a la casa) me enseñaron a alimentarlo con fórmula y leche en polvo; al principio era bien complicado, yo ya no estaba en edad de cuidar bebés; con el paso del tiempo tuve que dividir mi tiempo para cuidar al bebé y a Irene.
“Afortunadamente ya creció y se vale por el mismo, ahora sólo me levanto a hacerle su atole antes de las 5:30 de la mañana, que es la hora a la que sale para caminar hasta la secundaria. Cuando toda la familia se va, yo le hablo a Irene con la esperanza de que se levante un día y vuelva a platicar conmigo”, dice la mujer, quien explica que ahora su hija se comunica con ella con miradas y parpadeos.
Irene pasó una semana en terapia intensiva y dos meses en medicina interna del Hospital Civil. “Nuestra forma de estar ahí era tender un cartoncito para dormir”, recuerda su hermano Carlos. 
“Era muy doloroso ver a mi hermana con tubos, estaba irreconocible. Ya no teníamos dinero y los médicos nos dijeron que si pasaba un poco de té y atole por la boca podíamos alimentarla en casa; como si pudo hacerlo la dieron de alta.
“Primero la reingresamos al hospital de Tlaxiaco (donde estuvo 15 días), pero los desgastes económicos ya eran bastantes y decidimos traerla al cuarto. A partir de entonces nos hacemos cargo de ella, un tiempo intentamos que fuera a rehabilitación, pero el dinero que sacamos del campo no nos rindió”, relata Carlos.
Don Enrique, padre de Irene, explica que fue hasta 2012 que, gracias a un peritaje médico, supieron que la anestesióloga colocó la anestesia sin controlar la presión, lo que provocó varios paros cardiacos que impidieron que el oxígeno llegara al cerebro y finalmente le provocaron la inmovilidad que ahora padece.
Eso se tradujo, detalla don Enrique, en la obligación de incrementar su jornada en el campo para mantener a su nieto, y significó que al volver a casa “en lugar de descansar deba mover a su hija de posición para que no le salgan llagas”.
Mientras hace tortillas a mano, Enimia Cruz Zúñiga, hermana menor de Irene, cuenta que desde los 21 años dedica parte de su vida a cuidar a su hermana y a su sobrino. “Mi día empieza desde las 5 de la mañana y acaba a las 9 de la noche”; lo más difícil es lograr que Irene coma, detalla.
Enimia decidió no formar una familia y no ejercer la maternidad debido a que “lo que le sucedió a mi hermana me creó desconfianza; yo sentí que me podía pasar algo igual y tener un sufrimiento así; me afectó mucho y hasta ahorita tengo miedo”. También abandonó sus planes de salir de la comunidad y trabajar.
Ella se siente defraudada por los servicios de salud y asegura que ser mujer en su comunidad es “muy difícil”, y sin saber mucho de cómo funciona el sistema sanitario, considera que para evitar más casos como el de su hermana “necesitamos una doctora, pues ella es de más confianza para las mujeres, para que no de repente lleguen a manos de alguien que no conocen y no saben cómo las va a tratar”.

IMPUNIDAD

Durante la estancia de Irene en el Hospital Civil de Oaxaca su esposo comprendió que el caso no era algo “que simplemente había ocurrido por mala suerte”, y empezó su exigencia de justicia: presentó una demanda por negligencia médica.
Alberto Núñez Cruz se presentó ante el Ministerio Público del fuero común adscrito al Hospital Civil de Oaxaca el 30 de junio de 2001. Carlos asegura que por dos meses su cuñado pudo pagar “unos abogados que parece que no hicieron nada por el caso”.
“Ya habíamos ido en tres o cuatro ocasiones a Tlaxiaco para que nos explicaran por qué mi hermana había salido así, si estaba perfectamente bien, pero todos nos cerraron las puertas”, explica Carlos.
La situación económica de la familia obligó a Alberto a emigrar a Estados Unidos; aunque volvió por un tiempo, después marchó de nuevo y hasta hoy la familia desconoce su paradero. Nadie dio seguimiento al proceso judicial.
Pese a la denuncia, la familia nunca recibió notificaciones o información relativa al curso de la investigación y al proceso legal. Fue hasta 2010, con el relevo en el gobierno estatal, que el expediente fue desempolvado. La familia fue citada a declarar nuevamente en la ciudad de Oaxaca.
La Procuraduría General de Justicia de Oaxaca (PGJO) cometió dilaciones y omisiones que entorpecieron el caso, ya que tardó mucho tiempo en pedir los informes médicos, no realizó los peritajes correspondientes, y el expediente quedó almacenado por años.
Hasta el 19 de octubre de 2011 la PGJO determinó declinar la competencia a favor de la Procuraduría General de la República (PGR), en razón de que el delito fue cometido por servidores públicos del IMSS, que son del orden federal. Así, la instancia inició la averiguación previa AP/PGR/OAX/HL/195/2011. 
Fue hasta el 6 de julio de 2012 que la PGR encontró a María de Lourdes Franco Vásquez, anestesióloga de la cesárea, como probable responsable del delito de lesiones culposas con la agravante de responsabilidad profesional, usurpación de profesión, y ejercicio indebido del servicio público. Por ello solicitó el auto de formal prisión en su contra.
El 21 de agosto de ese año el Juez Cuarto de Distrito dictó el auto de formal prisión contra Franco Vásquez. Pero la anestesióloga, tras pagar una fianza, interpuso un recurso de apelación que fue radicado en el Primer Tribunal Unitario del Décimo Tercer Circuito en Oaxaca.

REPARACIÓN DEL DAÑO

En diciembre de 2013, el magistrado Rubén Pablo Ruiz Pérez, del Primer Tribunal Unitario, determinó que el delito había prescrito, resolución que dictó luego de solicitar la elaboración de un peritaje antropológico con perspectiva de género, para tener mayor conocimiento del contexto cultural, pues se trataba de una víctima de origen indígena.
Antes de emitir el acuerdo judicial, el magistrado recibió un Amicus Curiae (argumentos jurídicos de especialistas sobre un caso judicial) elaborado por la organización Fundar, Centro de Análisis e Investigación, y en el que recomendó medidas de reparación integral del daño para las víctimas (Irene, su hijo y su familia), por parte de autoridades estatales y federales.
En su fallo, el magistrado consideró que las lesiones y daños sufridos por Irene aún existían y por tanto determinó que era necesaria la reparación del daño de las víctimas, es decir de Irene y de su hijo, Epafrodito. Al mismo tiempo sostuvo que la familia de Irene (doña Maura, Enimia, don Enrique y Carlos) es víctima indirecta de los hechos.
Como se determinó que el delito prescribió –ya que el Código Penal estatal establece una temporalidad de 10 años para el tipo de lesiones culposas–, el magistrado emitió un acuerdo judicial en el que pide al Estado mexicano otorgar a Irene y su familia una indemnización y rehabilitación, así como las medidas de no repetición que deben implementar diversas dependencias, aunque no precisa qué le corresponde a cada una.
Para la abogada de la familia, Jaqueline Sáenz, el caso sienta un precedente pues es uno de los pocos o el único con una resolución que considera las afectaciones individuales, familiares y colectivas y plantea –aunque de manera limitada, pues no precisa a las dependencias responsables– las formas en que se debe lograr una reparación integral del daño.
Daniela Ramírez Camacho, maestra en Ciencia Política y quien junto con el doctor en Antropología Juan Carlos Martínez Martínez elaboró el peritaje antropológico del caso, explica que Irene sufrió diversas violaciones a sus Derechos Humanos (DH), sobre todo en su salud sexual y reproductiva, su integridad personal, acceso a la justicia y la reparación integral del daño, todo ello enmarcado en un clima de discriminación y segregación contra las mujeres indígenas.
Para Ramírez Camacho las violaciones a los DH son claras desde antes del parto, la falta de accesibilidad y las condiciones precarias de los servicios –y que le hicieron recorrer grandes distancias–, son una muestra de que el Estado mexicano no garantizó plenamente su derecho a la salud.
Además, aunque no se sabe si efectivamente se le colocó el DIU, la sola instrucción de hacerlo indica un mal proceder médico, violencia obstétrica y una violación a los derechos reproductivos, a lo que se suman las omisiones que impidieron que Irene accediera a la justicia de manera expedita.
A decir de Daniela Ramírez, una vez que las dependencias asuman su responsabilidad, el caso de Irene podría contribuir a fortalecer la visión de justicia y de reparación del daño, ya que las medidas van desde que ella y su hijo tengan servicios de salud de por vida, Epafrodito cuente con una beca escolar, y que el Estado remunere económicamente los cuidados que les han brindado sus parientes.

SERVICIOS DE SALUD

Otras de las medidas de no repetición son el mejoramiento de los servicios de salud en la comunidad de Morelos. Al respecto, Faustino Romero García, agente de policía de esa comunidad, reconoce que el Centro de Salud (inaugurado en 2008) a veces no cuenta con los insumos suficientes y son los pobladores los que pagan los gastos del médico pasante que atiende, además de que carece de una ambulancia y los traslados a hospitales cercanos son complicados e implican un gasto considerable para las familias.
Por su parte, Centolia López, una de las dos mujeres que fue agente de policía en la comunidad, sostiene que lo que se necesita es un médico de planta comprometido en atender a las mujeres, y que tenga “el entendimiento de que en el pueblo las que van a ser madres tendrán más confianza si las atiende una mujer”. Por ello, aclara, podría incorporarse a las parteras a esta atención.
Florencia Zamora Muñoz, mejor conocida como “doña Lenchita”, (única partera en la comunidad), asegura que aunque los médicos y las parteras tengan visiones distintas de cómo se debe atender a una mujer, podrían trabajar en conjunto pues aunque ellos tengan conocimientos científicos, ellas tienen la experiencia necesaria aunque muchas veces su sabiduría ancestral es menospreciada, lamenta.
La antropóloga Mirna Cruz Ramos sostiene que en México, pero en particular en Oaxaca, se debe avanzar hacia la construcción de un sistema de salud intercultural, que se refiere a la capacidad de los servicios de salud de aplicar tres modelos de atención: tradicional, biomédico y doméstico, para así lograr que se respeten esos conocimientos y las mujeres de origen indígena puedan acceder a servicios de salud que no perciban como ajenos.
Irene y su familia están en espera de una respuesta por parte de las autoridades involucradas en la reparación integral del daño, pues hasta el momento dependencias como el IMSS o el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) les han ofrecido algunos beneficios o una especie de indemnización, pero nada se ha concretado.
Como muestra del desinterés del Estado mexicano por combatir la muerte y morbilidad maternas, así como en garantizar el acceso a la justicia a víctimas de violencia obstétrica, el caso de Irene será expuesto en foros públicos. La violencia obstétrica que enfrentan las mexicanas de poblaciones vulnerables esun tema que ya se ha expuesto ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).